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La estructura del agua es sencilla, pero sin ella el mundo no existiría como tal. Este líquido es una molécula compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Cada uno de hidrógeno comparte dos electrones con uno de oxígeno. Pese a esta simplicidad estructural, esta composición resulta esencial para la vida.

Estructura del agua


Este es el compuesto más abundante en la superficie de la Tierra y puedes encontrarlo en estos estados:

  • Líquido.
  • Sólido.
  • Gaseoso.

En cuanto a la estructura molecular del agua, esta entra en equilibrio dinámico entre los estados líquido y gaseoso cuando está a:

  • 0 grados centígrados.
  • 1 atm de presión.

A temperatura ambiente, es decir, a unos 25 grados centígrados, es un líquido:

  • Insípido.
  • Inodoro.
  • Incoloro.



También cabe destacar que muchas sustancias se pueden disolver en ella. Por esta razón, se le conoce comúnmente como el solvente universal.

¿Por qué el agua es líquida?

Si analizamos la estructura química del agua, vemos que, en sus moléculas, los átomos de oxígeno e hidrógeno comparten electrones de manera desigual. La mayor carga negativa se encuentra en el oxígeno, mientras que los átomos de hidrógeno son los de mayor carga positiva.

Por lo tanto, los electrones compartidos en una molécula de agua pasan más tiempo dando vueltas alrededor del núcleo de oxígeno y menos alrededor de los de los átomos de hidrógeno. Por eso, la molécula de agua se polariza con distintos extremos, más conocida como polaridad molecular.

Como las cargas positivas y negativas se ven atraídas entre ellas, las moléculas de agua experimentan una alineación al acercarse. En una molécula, el extremo positivo de hidrógeno es atraído por el negativo de oxígeno de otra molécula. A esto se llama enlace de hidrógeno.

Así pues, las moléculas de agua están débilmente unidas por enlaces de hidrógeno, lo que le da al agua su propiedad líquida. En el caso de que esos enlaces de hidrógeno tuvieran más fuerza, hablaríamos de una sustancia sólida.

Los tipos de agua

Existe una gran variedad de tipos de agua. Concretamente:

  • Mineral.
  • Del grifo.
  • Gaseosa.
  • Alcalina.
  • Dulce.
  • Salada.
  • Salobre.
  • Dura.
  • Blanda.
  • Destilada.
  • Residual.

Cada una de ellas responde a una diferente composición y estado, lo que las hace más o menos aptas para el consumo humano.

Efecto de los imanes, la electrólisis o electroforesis

Hay tres formas de alterar la molécula del agua con el objetivo de hacerla más beneficiosa para el organismo humano:

  • Mediante imanes. El agua se somete a campos magnéticos para separar el hidrógeno y el oxígeno, dando como resultado un agua magnetizada. Las propiedades positivas que tiene para la salud son múltiples para el tratamiento de cálculos renales, hipotensión y los calambres musculares, entre otros.
  • Con electrólisis. Gracias a la electro-activación, se descompone el agua en los gases de hidrógeno y de oxígeno. Esto se consigue, generalmente, mediante corriente eléctrica continua, la cual llega desde una fuente de alimentación hasta el agua mediante unos electrodos. Como resultado de este proceso, se obtiene un agua de muy buen sabor y una gran calidad para ser bebida. Sus beneficios para la salud son numerosos y, entre ellos, está el refuerzo del sistema inmune.
  • Con electroforesis . En esta técnica, al igual que en la anterior, se utiliza una corriente eléctrica para separar moléculas, lo que incluye el movimiento de iones para provocar la reacción química que da como resultado el agua de gran calidad. Las moléculas se separan, igualmente, gracias al uso de esa corriente y de un gel.

Mejores aguas para beber según su composición

Por su composición, encontrarás varios tipos de agua muy recomendables para la salud, entre las cuales destacan:



  • Bicarbonatadas o alcalinas. Ayudan a hacer la digestión, reducen la acidez de estómago, equilibran el pH y fortalecen el sistema inmune.
  • Cálcicas. Tienen propiedades sedantes, antiinflamatorias y diuréticas.
  • Magnésicas. Revitalizan y combaten el estreñimiento.
  • Hiposódicas o sódicas. Se caracterizan por ser antiinflamatorias y relajantes.
  • Fluoradas. Contribuyen a la salud dental.
  • Carbónicas o con gas. Mejoran dolencias de estómago.
  • Aguas de mineralización débil. Refuerzan el estado del sistema renal, además de ser diuréticas.

Ahora que ya conoces la estructura del agua más en detalle y sus diferentes tipos, estás en disposición de elegir la que te conviene más según tus necesidades. Ya has visto que algunos tipos, como el agua alcalina, contribuyen fortalecer el organismo y a proporcionar mayor calidad de vida. ¡Apuesta por ellas!